
No todo el que participa en un concurso sabe que existen muchas posibilidades de no ganarlo. No todo el que no gana está preparado para afrontarlo. No todo el que no está preparado para afrontar la derrota sabe vivir con ella. No todo el que... en fin, que el concurso de adosados ha pasado factura.
La derrota ha arrastrado a uno de los finalistas al abismo más profundo. El infeliz de la imagen fue encontrado anoche a altas horas de la madrugada por otro participante que se vio obligado a recogerlo en su casa. Deambulaba por las calles completamente ido, farfullando no se imaginan qué tipo de barbaridades dirigidas a un tal JMG. Entregado a la bebida, hecho un adefesio y despojado de toda condición humana, había perdido las llaves de su casa, la documentación e incluso el trofeo obtenido por el tercer premio. Una lástima.
Hoy le ha tocado a él; confiemos en que nunca más se repitan en el pay-pay espectáculos tan bochornosos como el de anoche.
¡Por un concurso libre de tongos! ¡ya!