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sábado, 5 de septiembre de 2009

Homenaje a la creatividad

Bueno amiguitos, hoy me he levantado cariñoso así que aquí os dejo un pequeño regalo en forma de homenaje a la creatividad que desde hace un tiempo mostramos en el pay-pay. Por supuesto también es un homenaje al público que nos alienta y nos sigue el rollo en cada una de las pamplinas que se nos ocurren... pay, pay, pay, pay, pay... (Gracias Mr. Celentano).

martes, 9 de junio de 2009

Cuatro sinver en Graná

In order of appearance en el maratón de cuentos de Granada, éstos son los sinverweb que allí contaron en la VII edición que se celebró el pasado domingo 31. Preciosa la plazuela de Liñán y de lujo que te crujo la vista desde el Albaizín.
Juanjo Merapalabra con el cuento del niño y el cocodrilo. Pa escuchar al público haciendo el coro de la canción de la selva. Parecía que lo habían estado ensayando, por mi mare.
Manolo Txapela con el cuento de números y letras. Carcajadas y surrealismo (y perros sueltos).

Manolo Shamán contó Hashashí el embustero para una nutrida representación de peñistas de lo mismo. Es la primera vez desde que cuenta cuentos que le han metido un "óle" flamenco al terminar una historia.
José Luis Urbano cerró las comparecencias de la expedición cadicuentista al filo de la medianoche y con el terrorífico cuento del exorcista. Más de uno se hizo caquita pero por el descojone.
Así estaban las gradas de la plaza.
Y esto es lo que teníamos detrás mientras contábamos.
Una contada para el recuerdo y un montón de agradecimientos para l&s organizador&s.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Jueves 5 en el Pay Pay

Este jueves en el Pay Pay Manolo Txapela y Juanjo Merapalabra Shamán desgranarán sus historias para el concurrente. Como soy Juanjo, no puedo decir lo que hará Txapela, pero sí que puedo decir lo que haré yo jejejeje.

Contaré cuentos relacionados con los pequeños defectos humanos, esos que nos hacen gamberretes, un poco canallas y del todo insoportables. Podrían llamarse LOS CUENTOS DE LOS DEFECTILLOS, entre ellos habrá uno que aún no he contado en parte alguna de viva voz y alguno que no he contado en el Pay Pay.

Ya sabeis, si os apetece pasar un rato entre historias, soprendidos de vuestra propia imaginación, que donde en verdad pasan los cuentos, no lo dudéis y pasaros por vuestra sala de la palabra viva.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Encuesta


Es de Ramón Sabatés i Massanell


Ayer, en el descanso de una noche golfa de Cuentos Calientes en Bornos (Cádiz), una persona del público me sacó el parecido con este personaje. Manolo Shamán, y Manolo Bienvenido estuvieron de acuerdo inmediatamente. Es el profesor Franz de Copenhague. Ustedes qué opinan. Yo no me veo tan parecido ¿no?, ¿o sí? No sé.

sábado, 3 de mayo de 2008

Palíndromo

DÁBALE EL ABAD ARROZ A LA ZORRA

Pues vaya, y sólo eso, sólo que se puede leer al derecho y al revés, y para eso un nombre tan esdrújulo. Al menos podrían explicar el por qué y el cuando inventó el abad la frasesita, ah, que no sabían que había sido un abad, pues sí.

Estaba en la biblioteca del monasterio dispuesto a repasar antiguos códices y tomar apuntes, pero la imaginación se le escapaba de la lectura pues era un abad satisfecho. Satisfecho sexualmente digo. Además recién satisfecho. Una de las más hermosas mozas de los alrededores había cambiado la lozanía de su juventud y la experiencia de sus relajadas costumbres por unos sacos de arroz. Y claro, el abad estaba satisfecho, y con la pluma en la mano, las notas por escribir, y la imaginación perdida entre pechos y pagos, pues salió el palíndromo.

Bueno y volvamos hacia atrás, es lo que hizo el abad al recordar. Si no les digo lo que significa la palabra y sí les digo por ejemplo, que palíndromo es perversión sexual con los hábitos puestos, da la impresión que una palabra tan esdrújula podría guardar tan lascivos secretos.

viernes, 11 de abril de 2008

LOS EVENTOS CONSUETUDINARIOS QUE ACONTECEN EN LA RÚA

Carretera Industrial.

La carretera industrial, es una calle inhóspita para el peatón. A pesar de tener sus aceras, yo creo que si se hiciera un catálogo de lugares para no pasear en Cádiz, la conexión entre el barrio de astilleros y la barriada con el casco antiguo (la carretera industrial), estaría en primer lugar.

Subirse a los autobuses que cogen por la carretera industrial es como estar en medio de muchas conversaciones, cosa que no pasa tanto con otras lineas. A veces, cuando uno va cansado no tiene ganas de tanto grito, tanta maruja, tanto adolescente chillón..., pero no hay más remedio, y si es hora punta hay caravana.

Iba a mi casa, y me senté en la parte de atrás. De pie, en el centro del autobús, un trabajador despotricaba contra los políticos. Era la época de Juan Guerra y los escándalos del psoe. No paraba de decir eso que tantas veces hemos (o he) escuchado en bares, reuniones familiares, reuniones con amigos, etc, : Los políticos son todos unos ladrones. Valiente mancha de ladrones hijosdeputa que se llevan lo que es de todos no merecen el aire que respiran y ... Todas las demás conversaciones habían ido desapareciendo porque el individuo en cuestión tenía una de esas voces aguardentosas que parecen metidas dentro de un pozo y se escuchaba por encima de todas las demás voces.

Lo que pasa es que hay que sé valiente y decirlo que son todos unos ladrones hijosdeputa que se llevan el dinero del pueblo, no tienen vergüenza... Llevaba así desde que se subió en el autobús y de eso hacía como un cuarto de hora, y a mi me quedaba otro tanto, puf. La verdad es que yo no era el único harto.

De repente, una voz por detrás de mí se elevo y dijo:

-Quillo, cállate ya que tu en astilleros te lleva hasta los tornillos, lo que no robarías si fueras presidente.

La carcajada fue unánime, y la voz aguardentosa desapareció durante el resto del trayecto.

jueves, 3 de abril de 2008

Siempre lo único

Mi amigo Monano cuenta una historia en la que dice que yo sólo cuento historias de amor. No es verdad, bueno, casi no es verdad, en fin, que tiene razón pero la poca que tiene no le sirve para nada (como diría Groucho). El amor en sentido amplio es muchas cosas, vamos digo yo..., quiero decir que como estamos en primavera, pueselamorelamorloquesediceelamorpueslaverdadesqueelamor tiene en estas fechas una manga muy ancha y en el caben muchas cosas. Claro que quien me conoce estará pensando ya va Juanjo a empezar con sus teorías filosóficas raras, quien me conoce tiene razón ya voy a empezá con mis teorías raras, aunque claro, nadie me podrá negar que hay un amor conyugal, uno fraternal, filial y por hacer que termine en al también pues digo yo que habrá uno canal, sí, ese de la cana al aire, bueno eso el que tenga canas porque yo tendría que decir el de la calva al aire, aunque... bueno que no me enrollo..., o mejor sí...

Esta noche en la sala Pay Pay intentaré desgranar o engranar (no sé), historias de amor único, como todos los amores. Quizás historias de Ramón Comas, de Khalilh Ghibram (habré puesto demasiadas hachesh), de Benedetti, del señor Butrón y alguna paranoia propia.

Ahhhhh, y subiré a las tablas a alguien que contará una historia con imaginación, o algo así.

Ya sé que no todos vivís en la trimilenaria ciudad de la luz y del gaditanismo reconcentrado, pero los que podáis, viváis y queráis compartir un ratito de vuestro tiempo con la palabra instantánea (no en polvo, bueno no sé), pues allí estaremos.

viernes, 28 de marzo de 2008

Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa

Cobos

Es una calle pequeña que llega a la plaza de la catedral, o que sale de ella para conectarte con otra calle. Mucha gente que la busca pregunta en mi esquina de Candelaria por ella, y cuando digo mucha gente, quiero decir eso, mucha gente. La impresión que da es de estar siempre por abrirse o por cerrarse algún local en la calle. En semana santa huele a incienso en toda la calle, ya dije que es pequeña, porque tiene dos cofradías instaladas ahí, y algún almacén de alguna cofradía donde guardan esas cosas plateadas que a ellos tanto les gusta (¿se nota que ni me gusta, ni tengo idea de la semana santa?). Y es precisamente en semana santa cuando más concurrida está, porque es una calle aledaña a la carrera oficial.

Los días entresemana mucha gente se ve pasando en la calle para llegar de un lado a otro, los días de fiesta es una calle desértica donde a veces se pierde algún turista que entró desde la plaza de la catedral.

Pero era entresemana cuando las dos chicas de las dos tiendas pequeñas de Cobos, la de abalorios y la étnica, estaban charlando en la calle en uno de esos momentos que tienen las horas de trabajo en un comercio, los momentos de charla con los de las tiendas vecinas, cuando apareció por la calle Colón una chica joven con varias bolsas de supermercado en la mano, se acercó a ellas y preguntó:

- ¿La calle Flamenco dónde está?

Cobos, Colón y Manzanares se llevan la palma a la hora de preguntas de los despistados, seguidas a distancia de la calle Santo Cristo. Pero la calle Flamenco saben las dos que está muy cerca, aunque no pueden precisar el sitio concreto, así que le preguntan a la chica para obtener alguna pista:

- ¿Buscas alguna tienda o algún comercio o algún sitio en concreto?

Eso de tomar referencias tiene lo que tiene, que uno sabe dónde está El Corte Inglés, pero no sabe cómo se llama la calle.

- No.- dijo la chica casi llorando - busco mi casa-

Las otras dos no se lo podían creer, aunque joven, los veinticinco años no los cumpliría otra vez, y desde luego no tenía cara de "picaíta gaditana"

-¿Tu casa cómo?- preguntaron.

- Es que me mudé ayer, y hoy he salido a comprar algunas cosas pero me he perdido, sé que es por aquí pero llevo media hora dando vueltas y no consigo dar con la calle.

jueves, 27 de marzo de 2008

LOS EVENTOS CONSUETUDINARIOS QUE ACONTECEN EN LA RÚA

Sacramento

Sacramento es una calle larga. Al menos esa es mi percepción, quizás porque es una de esas calles estrechas del casco antiguo gaditano por la que pasan coches, furgonetas, camiones, personas, peatones en moto. Es una calle difícil de pasear y casi imposible encontrarse con alguien y pararse a charlar, mientras te cruzas con quien sea dices las palabras de rigor y ya os veréis en otra ocasión. Si te paras a charlar tendrás que apartarte para los vehículos, los niños, los adolescentes, los que vienen de la compra con sus carritos..., y dibujaréis distintas posturas. Claro que en Cádiz es casi imposible encontrarse según a qué gente y no pararse a charlar, así que suerte si te encuentras a Fá (ya se que no se escribe ansín) o a Manoli, y mejor suerte todavía si te encuentras a los dos juntos...

En la calle Sacramento, casi a la verita de la Torre Tavira está la taberna del chino, o del calvo, o de..., el nombre no macuerdo, pero según quien lo conozca, con quien y a la edad que lo haya conocido tiene un mote u otro. La taberna en cuestión se llama El Garbanzo Negro, y allí por causas y azares de la vida, que son más inescrutables que los caminos del señor, trabajó durante un tiempo un amigo mío, no diré que se llama Manolo por si alguien lo conoce y le va con el cuento o se molesta. Aunque pensándolo bien, seguro que a él se la trae al pairo (o como se diga), así que diré que mi colega se llama Manolo.

Estaba Manolo detrás de la barra del bar cuando apareció uno de esos señores que hicieron que la palabra cursi se extendiera por todo el mundo hispanohablante por ser, más que adjetivo que le viniere bien (observen el futuro de subjuntivo), nombre propio en su persona. El cursi en cuestión se acercó a la barra, con su jersey sobre los hombros, su pelo engominado y se dirigió a mi amigo que estaba limpiando vasos mirándolo con la boca abierta. No se ve un especimen de tanta calidad todo los días.

- Buenas tardes, me pone un café cortado con una lagrimita de anís, por favor.

Manolo, cuando oyó el deseo del cliente vio la luz y contestó:

- Ahora mismo voy a darle un pellizco en los huevos al mono a ver si llora

viernes, 21 de marzo de 2008

Amorerías II

Esa mañana todas las mujeres me miraban a la cara, incluso algunos hombres.

Como me había levantado optimista, tal vez por unos sueños felices de los que no me acordaba al despertar, tal vez por un descanso de más de ocho horas, pensé que era uno de esos días en los que uno está guapo. Esto subió aún más mi autoestima.

A veces la suciedad del mundo hace pedazos las ilusiones más infantiles.

Me subí al autobús y me senté al lado de una ventanilla. Al mirar por ella, el cristal se convirtió en espejo gracias a la suciedad y me estrellé contra mi cara recién afeitada, todavía con los tres trozos de papel higiénico puestos en los cortes. Entonces comprendí por qué las chicas me sonreían y algunos hombres me hacían señas que yo malinterpretaba.

Así pues, cuando bajé del autobús me volvía a considerar feo y por supuesto no era nada optimista.

Pero esto no me impedía apreciar la belleza.

Cuando ella se acercó a mí yo supe que era guapa, que digo guapa, era bella, bellísima. La hora. Me sentía envuelto en ojos.

La hora.

Quizás uno se enamore con amor verdadero a través del trato, la hora. Quizás tan sólo viendo las virtudes de carácter puede incendiarse el alma con la llama verdadera. Pero el calor que ella despedía, la profundidad de sus ojos, la hora. Las seis menos cuarto.

¿Por qué no puede uno arriesgarlo todo a una carta, a la menor oportunidad?

Gracias. Todas las posibilidades estaban en un sí y en un no. Perdona, ahora me gustaría a mí hacerte una pregunta: ¿quieres ser mi amor verdadero, vivir conmigo una vida de pasión y aventura? No se lo van a creer, pero ella sonrió y sus ojos dijeron muchas cosas en el idioma de los ojos que saben hablar, desgraciadamente yo no lo entendía, pero me daba ilusiones. No la he vuelto a ver, y si me la cruzo, tal vez ya no la recuerde y sus ojos estén sólo en mi imaginación.

Se dio media vuelta y se marchó.

Una posibilidad que no se me había ocurrido. Afortunadamente, ni me hizo inmensamente feliz, ni destrozó mi corazón en mil pedazos. Yo pude continuar mi camino. Pero algo sí se alteró. Al salir de casa era optimista, al salir del autobús pesimista, y al salir de las seis menos cuarto, aunque aturdido, era feliz.

miércoles, 12 de marzo de 2008

ANDREA

La mamá de Andrea había subido a tender. Cada vez que su madre la dejaba sola en casa, ella procuraba destrozar algo para ver qué pasaba. En esta ocasión eran los platos. No. Eran las cabezas de los caminantes que se aventuraban a pasar por debajo del balcón del primer piso donde vivía Andrea. Pero Andrea no le había cogido muy bien el tranquillo a eso del tiempo y la velocidad, y de momento sólo eran platos. Ya había tirado todos los de sopa y tan sólo había conseguido asustar, ser insultada y comprender que después de tirar el plato, tenía que esconderse, y asomarse después disimulando para ver cuál era el jaleo de la calle:

- ¿Qué está pasando que no se puede dormir?

Pero eran las doce de la mañana.

- ¡Oiga, hagan el favor de no gritar tan fuerte que no consigo aprenderme la tabla del cuatro¡

Esto sí hizo un gran efecto, porque le pidieron perdón mientras sonreían y comentaban lo graciosa e inocente que era.

jueves, 6 de marzo de 2008

¿ Al ladrón?

No me amenaces hijoputa..., ¿a la policía chivato?, todavía te vas a llevar un pinchazo, sé dónde vives y al colegio que va tu hijo, acuérdate que de la cárcel se sale pero del hoyo no. No quieras ser un héroe de las películas que yo soy un cabrón de la realidad.

Y se llevó treinta euros y la cadena con el cristo que me regalaron en la primera comunión.

martes, 26 de febrero de 2008

CONVERSACIONES CON GABRIEL


Lo llevaba con su madre después de haberlo tenido desde el miércoles. Era domingo.

G: Ese semáforo se va a caer, está torcido.

YO: No. Está torcido para que los que vayan por el carril de dentro también lo puedan ver.

G: No, está torcido el semáforo y se va a caer porque yo lo he visto.

YO: Pues hay que tener cuidado porque si pasa un coche por debajo se le puede caer encima y hacerle daño.

G: ¿Y si pasa un camión?

YO: Tiene que tener cuidado porque se puede caer y hacerle daño.

G: ¿Y si pasa una persona?

YO: También tiene que tener cuidado porque se puede caer y hacerle daño.

G: ¿Y si pasa un coche de fuego?

YO: También.

G: ¿Y si pasa Rayo Mcqueen?

YO: También

G. (riéndose): Si Rayo Macqueen es de juguete.

YO: Es verdad.

G: Todos se hacen daño menos yo.

YO: ¿Por qué?

G: Porque voy a comer mucho, me voy a poner el disfraz de spiderman, lo arreglaré y salvaré a la ciudad.

martes, 19 de febrero de 2008

HISTORIAS DE CARNAVAL

A una tía se le cayó una teta y yo la recogí. No, no es que tuviera las tetas caídas o algo parecido, es que con los apretujones de las calles más transitadas en carnaval, alguien le debió dar un empujón o un codazo y se le cayó. Yo lo vi la recogí y le dije oye se te ha caído esto. Ella me miró enfadada y dijo tío no me cojas la teta no seas guarro. Perdón no soy guarro es que estaba en el suelo. Joder tío que me sueltes la teta. Es que si la suelto se volverá a caer. Pues que se caiga quién te ha dicho que yo quería que la recogieran. Podías haberla tirado a una papelera o haberla llevado a un centro de acogida de tetas que ya no quiere nadie, o algo. Suéltame la teta. La gente me miraba y la miraba a ella. Yo no parecía caerles simpático y encima tenía una teta que no era mía en la mano. La solté. Ella se volvió y siguió caminando entre el gentío. Entonces yo me quedé mirando la teta en el suelo, esperando, con cuidado de que nadie la pisara. Cuando desapareció en entre el gentío me agaché a recogerla y salí de la marea humana a una calle poco concurrida. No sabía qué hacer. Examiné la teta y me pareció que tenía hambre. La verdad, mi relación con las tetas femeninas se limitan a las morbosas y sexuales, es decir, a mirarlas con cara de salido o acariciarlas y succionarlas con distinto grado de pasión cuando tengo la oportunidad, así que no tenía ni idea de lo que come una teta. Le pregunté a una chica que pasaba con una botella de vino en la mano y los ojos como la parte de atrás del vidrio mojado, perdona que comen tus tetas. “Te va a comé las teta de tu puta madre, qué, ma visto meá entre los contenedore y ta puesto caliente no, guarro, asqueroso, salío...” Una ristra de insultos larga y creativa se fue perdiendo entre eses para incorporarse a esa calle concurrida de la que yo acababa de salir.


Intenté darle calor entre mis manos y acercándomela al pecho mientras caminaba a encontrarme con mi amigo, llegaba algo tarde con el incidente, la teta me agradeció ese calorcito porque el pezón se le endureció. Llegué donde mi amigo y se la mostré. ¿Te gusta? Sí, está muy bien. Pues te la regalo. Se la puse entre las manos y me fui.


Hasta ayer no lo volví a encontrar y le pregunté por la teta. ¿qué teta? Joé po la que te dí en La Viña la úrtima madrugá. Quillo Gorrión, a tí er moraso te sentó malamente, en?. No seguí inquiriendo pero me da la impresión que la debe tener encadenada en su cuarto para que le sirva de esclava sexual y no quiere que nadie lo sepa ni que yo lo denuncie. Va listo.